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PROXIMOS TEXTOS por Rafael Nieto C.:
/>BIENVENIDO EXTRANJERO. LOS CAMINOS HOY NO ESTÁN NADA SEGUROS

"Eres dueño de tus silencios y esclavo de tus palabras."

domingo, 31 de octubre de 2010

A mi abuelo.

A mi abuelo,
que estuvo para contarnos historias
y no se quedó para escuchar las nuestras.


Bajo los párpados blancos unos ojos azules,
bajo la negra boina su cabeza coronada
por blancas y opacas flores
para siempre sereno,
descanza ahora su pálido rostro cansado.

Cual héroe se va, y como héroe regresa;
¡Pon en alto la cabeza!
Tu viaje recién empieza.

Su cuerpo cansado descanzará por siempre,
padre y hombre amado con la mirada en el Oriente,
allá donde el sol duerme,
allá donde descanza el hombre,
una nueva historia tendrá
y a sus nietos contará.

Vivió entre las nubes, cazó en el monte;
ahora suenan los laudes
y los ángeles cantan su nombre.

Hasta el cielo se eleva,
las nubes de fuego no lo queman;
una sonrisa nos deja
y el cielo su alma anexa.

Y así se fue, con la boina en la cabeza,
sus manos yertas a los costados,
recostado sobre las nubes.
Buen viaje, ojos azules...


A mi abuelo, Rafael N.C., Febrero 2010.

miércoles, 13 de octubre de 2010

El Hombre y la Estrella (Parte Primera)

Parte Primera.

La noche se acercaba y el sol caía. El mar estaba tranquilo, y el cielo despejado. Pero en medio del mar un hombre navegaba hacia occidente. En un mar que no es cielo y un cielo que jamás nadie ha alcanzado. Una grieta en la balsa que no es barco y un hombre cansado que no es marinero. El hombre siguió remando y la bóveda celeste se siguió oscureciendo. Un último haz de luz que cruza el cielo. Un sol que muere y una estrella que nace, allá en el lejano occidente. Y un hombre que al volver su mirada al cielo la encuentra una vez más, pequeña y bella a la distancia, en un cielo que no es mar y un mar que jamás tocará el cielo.

Y el hombre habló a una estrella que reside en el cielo, por encima de los mortales.

¿Por qué jamás te vi antes, estrella de occidente, que apareciste en mi cielo cuando cayó sobre mi la noche por vez primera?
¿Por qué me llamas con tu brillo refulgente en medio de la bóveda oscura y no respondes a mis preguntas, estrella de la víspera de mis días?
¿Por qué me haces ir en tu búsqueda y dejar atrás cuanta cosa tenía en la vida, pequeña estrella de mis laudes?
¿Por qué cada que llega el sol por el lejano horizonte te vas de mí y me dejas solo mientras tu te ocultas de él?
¿Por qué tengo que estar en el medio de la contienda de los astros que residen en el cielo?
¿Por qué con tu brillo me embelezas y me atraes a ti, dejándome sin voluntad ni salida?
¿Por qué siempre que me acerco a ti te alejas más y escapas de mi al terminar tu jornada?
¿Por qué me ignoras, estrella de occidente, y después vuelves a aparecer ante mis ojos con belleza resplandeciente?
¿Por qué no me volteas a ver a mí, quien dejó todo lo que tenía y cruzó el mar en solitaria travesía?
¿Por qué no aprecias mis esfuerzos por alzarme del mar y llegar a tu cielo para posarme a tu lado?
¿Por qué me llamas y me ignoras, luz de estrella?
¿Por qué buscas el refugio entre otras estrellas, entre otros hombres que jamás se elevarán hacia el cielo?
¿Por qué tienes tanto miedo a estar sola iluminando en la oscura bóveda nocturna?
¿Por qué aún sigues a ese sol?
¿Es que acaso no te es suficiente tenerme a mi, hombre mortal, navegando hacia tu occidente sobre un mar sin fin?
¡¿Qué es lo que quieres de mí, estrella de occidente?! Dímelo, farol de luz, que yo con todo gusto te lo entrego, así como te entregué mi vida y mi libertad, confinado a esta barca que a penas se mantiene a flote en el mar de los tormentos de aquellos que buscamos tu luz.

Y así dijo el hombre a la estrella de occidente, inmortal entre las estrellas, brillante entre los cielos. Pero antes de que el silencio se volviera a interrumpir el sol naciente del oriente se alzó sobre la bóveda, y sus rayos de luz cruzaron el mar cual saetas, para cubrir en segundos lo que el mortal navegó en una noche. Y la estrella se escondió nuevamente en los cielos cuando las saetas del sol la intentaron tocar. Así quedó nuevamente un hombre que no es marinero bajo el yugo de un sol que quema con su presencia y oscurece con su luz, navegando en un mar que jamás será cielo y en un cielo que jamás nadie tocará. En una balsa que no es barco, hacia una estrella que no brilla de día.

Rafael Nieto Camacho, El Hombre y la Estrella. Parte Primera, "El Hombre y la Estrella", 2010

sábado, 4 de septiembre de 2010

La travesía.

Un cuerpo inerte se encontraba tirado en el suelo. Unas tiras desgarradas de tela era todo lo que quedaba de su vestimenta, y la tierra reclamaba lo que era suyo. El polvo llenaba completamente el aire, seco y caliente. A su alrededor no había nada mas que piedras y polvo. La incesante luz del sol quemaba la tierra…

El viento arrastraba entre soplidos pequeños pedazos de polvo y arena. Un hombre oponía resistencia al paso del viento. La tela cubría su rostro completamente.
"Mi nombre no importa, se ha olvidado con los años— pensaba mientras caminaba contra el viento a través de aquel desierto —. Hace diez años que inició la travesía. Diez años."
El suelo de aquel desierto era más duro de lo normal. No era un desierto cualquiera… Aquel lugar no siempre había sido un desierto. El sol había empezado a azotar aquellas extensiones hacía ya cincuenta años, cuando empezó la Gran Catástrofe.
El hombre buscó refugio. Una roca incrustada en el suelo de cemento formaba una especie de pared que cubría del viento. Se recargó contra la piedra y se sentó, cubriéndose del sol. Colocó la cabeza entre sus piernas flexionadas y la cubrió con sus brazos. A los pocos minutos ya estaba dormido.

viernes, 13 de agosto de 2010

Ruinas

Una fuerte ventisca azotaba los muros de aquellas ruinas. La luz del crepúsculo proyectaba la sombra de una torre inclinada, medio enterrada en las entrañas de la tierra. Las desvencijadas y roídas puertas de madera del edificio se encontraban abiertas, meciéndose escalofriantemente. El sonido del viento lo llenaba todo. Nada pasaba en aquella llanura. Hacia donde se mirara, el horizonte, siempre igual, mostraba una tierra infértil y desierta...
Al caer la noche la oscuridad lo llenó todo. Pocas estrellas brillaban en el cielo esa noche, y la luna era cada vez más lejana. Las ruinas parecían inclinarse ante un cielo inmóvil, pidiendo clemencia, reverenciando a la luna. Aquellas ruinas que eran el reflejo de lo que el cielo no alcanzaba a ver. Pacientemente habían esperado, y pacientemente esperarían sin moverse jamás, condenadas permanecer por siempre en aquel lugar, y a ser el recuerdo del pasado en un mundo sin futuro...

martes, 3 de agosto de 2010

Nosotros

Años han pasado desde que sucedió la Gran Catástrofe…
Todo era tan normal en ese entonces.

Nadie sabe exactamente como empezó. Nadie sabe como va a terminar. Pero pronto va a terminar, sin importar la forma en la que lo haga.

Sabíamos que las cosas estaban mal, que el mundo no debería ser así. Pero no le dimos bastante importancia, como siempre. Y aunque lo hubiésemos hecho, ya era muy tarde para poder hacer algo…

Si. Los inútiles intentos cuando se acerca el final. Siempre es así…

El caos. El miedo. La desesperación. El aire se impregnaba de terror a cada momento que pasábamos en absoluta impotencia. Algunos incluso predicaron nuevas religiones prometiendo la salvación.

¿Salvación? No. No hay ninguna salvación. Lo más cercano al descanso en este lugar es la muerte. La vida aquí es una lucha eterna por sobrevivir. Nosotros luchamos. Nosotros logramos permanecer un poco más. Nosotros somos los que aún están de pie…

lunes, 26 de julio de 2010

Memorias 2a parte (Prólogo)

Recuerdo a mi gente.
El aire fresco se cargaba con una sensación de tranquilidad y alegría. La gente emanaba a cada momento el calor de su alma, y lo contagiaba en los fríos días de invierno. Las calles siempre estaban en movimiento, un movimiento rítmico que se reflejaba en el ambiente.

Recuerdo a mi ciudad.
Nunca la conocí del todo, sin embargo siempre tuve una fascinación hacia ella. Tan grande y tan pequeña a la vez. Pero lo que más extraño de ella es mi calle. En las mañanas, incluso antes de que la primera luz del alba asomara por el horizonte y llegara a mi ventana, ya se mostraba una débil actividad en las calles. Todas las mañanas yo salía y me quedaba a ver como empezaba el bullicio en aquella parte de la ciudad. Por las tardes, de regreso a mi hogar, el cielo se llenaba de nubes que ocultaban el sol y dejaban pasar algunos rayos de luz que proyectaban contra las paredes la imponente sombra de los árboles, que se mecían con el viento. Las hojas caídas que adornaban las calles danzaban entre mis pies al son del rumor del viento y yo las acompañaba en su rítmico baile. Fuera de la casa, el borde casi sin color de una banqueta bajo la sombra de los edificios era siempre el mejor lugar para sentarse a descansar, y los vientos frescos venidos del norte me quitaban el cansancio al rosar suavemente mi rostro. Estos recuerdos aún me provocan una nostalgia que hace brotar de mis viejos ojos lágrimas de felicidad.
Pero los tiempos han cambiado, y lo que antes fue una ciudad ahora es una tierra desértica sin fin...

                                                                   Memorias, Un mundo sin agua, (Prólogo 2a parte), Rafael N.C.

Memorias 1a parte (Prólogo)

...Recuerdo aquella época en la que todo estaba bien. Recuerdo el débil sonido de los pájaros opacado por ruido del ir y venir de los automóviles que transitaban día a día por las calles en una carrera frenética por llegar a su destino. Recuerdo a la gente caminar sin preocupaciones y pasearse entre callejones y avenidas. Recuerdo un cielo azul y nubes...
Blancas nubes.
Esas hermosas y blancas figuras amorfas que en las tardes cubrían el cielo hasta que lentamente el viento las deshacía convirtiéndolas en una débil pincelada blanca en un mar azul...

                                    "Memorias" (Prólogo 1a parte), Un Mundo sin Agua, Rafael N.C.

Asi inicia la historia de "Un Mundo Sin Agua". Escrita por mi, es una serie de cuentos que poco a poco iré publicando en este blog. Esto que ustedes pueden leer es el prólogo del primer cuento, titulado "Memorias". Cada semana publicaré un capítulo de la historia.

Sus comentarios son bienvenidos. Les pido de la manera más atenta que eviten todo tipo de agresiones verbales. Estoy a favor de las criticas constructivas (no destructivas, el sol brilla para todos). Gracias.